viernes, 4 de noviembre de 2011

La vergonzosa guerra de las patentes


Justicia

Desde hace algún tiempo, todos los días nos desayunamos con sentencias sobre patentes entre las grandes compañías de tecnología y, últimamente, se producen especialmente entre los fabricantes de teléfonos móviles y tablets (léase Apple, Samsung, HTC...) Sin embargo ayer se dio a conocer una noticia bastante positiva en forma de sentencia a favor de una pequeña empresa española que ha conseguido batir ni más ni menos que a Apple en los tribunales.

Es un tema para indignarse, todo el mundo peleando y tratando de demostrar que patentes ha infringido el otro, bloqueando la venta de dispositivos en los mercados de tal o cual país, firmando acuerdos para ceder parte de los beneficios de las ventas en concepto de uso de cierta patente...

Al final el perjudicado es el usuario final. Todas estas batallas judiciales de coste incalculable deben terminar repercutiendo en el precio de lo que compramos ¿no? Es más, HTC paga 5 dolares a Microsoft por cada terminal Android que vende. También podríamos hablar de que no se pueda comprar ciertos cacharros de Samsung en Alemania y Holanda. Pero que nadie cante victoria antes de tiempo, donde las dan las toman y Apple se está ganando unos cuantos enemigos que ya están contraatacando.

Si nos situamos como espectadores podemos deducir que Apple saca pecho diciendo que han inventado algo que tecnológicamente estaba años por delante de sus rivales. Sus demandas se basan en la presunta copia de esta tecnología, o sea, se basan en que el futuro es suyo gracias a sus ideas avanzadas (y registradas) pero... ¿que hay del pasado? El pasado reciente es de otros y ahora mismo se enfrentan a demandas por el uso de tecnologías 3G y otros aspectos básicos de telefonía móvil.
Es una guerra sin ningún sentido y las compañías demandantes/demandadas se ven hasta obligadas a comprar compañías poseedoras de patentes. Quizá sea esto lo más vergonzoso: nada impide a una pequeña compañía incapaz de desarrollar una tecnología el poder patentarla. Después sólo hay que esperar a que a alguien le interese y compre dicha empresa o que algún incauto "infrinja" la patente y haga dinero con ella. Para ilustrar este caso basta decir que recientemente Zynga, la creadora de la archiconocida FarmVille, fue demandada por una desconocida empresa de Texas por el uso de tecnologías de pago en juegos.

Es evidente que si parece haber unos ganadores en todo esto, como mínimo los bufetes de abogados, al menos siempre cobran por representar a los fabricantes. A unos cuantos les conviene que se prolongue esta pelea barrio bajera en el tiempo y en el espacio. Lo primero lo tienen asegurado debido a la animadversión entre los rivales que hay en el ring pero lo segundo no está tan claro. Me explico, si hay un paraíso donde hincharse a repartir mamporros legales de lo lindo, ese es EEUU. De hecho los interesados en todo esto están intentando replicar este modelo en Europa, desean un tribunal único europeo que vele por las patentes. De conseguirlo, estas "pequeñas" batallas legales que, por ejemplo, prohíben la venta de un producto en un determinado país y que se libran por tanto a nivel nacional, tendrían ámbito europeo: se bloquearían ventas a nivel comunitario.

Debe quedar claro también que esto no repercute simplemente en productos tangibles. Estas artimañas también se intentan llevar al mundo del software, con diferente éxito según el país. Es bastante probable que al instalar un sistema operativo Linux no puedas reproducir ciertos formatos de video o audio al no haberse incluido los codecs necesarios. Hay otros formatos de carácter libre pero en la práctica no son tan extendidos y al final todos necesitamos ir a parar a los habituales. De nuevo es sólo un ejemplo, pero esto da a entender la cantidad de tiempo que pueden llegar a perder los desarrolladores de  software en sortear ciertas barreras (con forma de patente) para llevar a término su trabajo.

El peligro, al final, es llegar a un estado de medievalismo tecnológico en el que estemos estancados debido a las dificultades para innovar. ¿Para qué crear algo si después me la van a tumbar en un juzgado? Da igual que sea de interés general o sin ánimo de lucro, ya que se impediría el lucro de alguien que tiene una patente que afecta a una pequeña parte de tu trabajo.

No quedan muchas armas para combatir a un rival tan poderoso. Lo primero es intentar frenar su expansión, expresándonos en contra del tribunal europeo de patentes. En el peor de los casos, una vez lanzado un litigio siempre queda el concepto del arte previo que básicamente consiste en demostrar que alguien ya había pensado con anterioridad en lo que otro ha patentado y, por tanto, es de dominio público. Cuando esto se produce tiene su gracia, es algo así como darle una bofetada a un listillo y decirle "¿Ves? no eres tan inteligente como creías" Recientemente vimos como Samsung utilizaba una secuencia de la pelicula 2001 para demostrar que Apple no había sido la creadora del diseño del iPad. Otro ejemplo de esto ocurrió hace unos pocos años cuando en un juicio entre RedHat/Novell e IP Innovations LLC, se recurrió a un Amiga 1000  para demostrar que allá por el año 1986 ya había un ordenador capaz de manejar diversos escritorios y que además usaba ciertas características en ellos que correspondían con otras dos patentes.
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